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sábado, 4 de diciembre de 2010

El Papa Benedicto XVI eleva oración por toda vida humana naciente

VATICANO, 29 Nov. 10 / 11:31 pm (ACI)

Al concluir la Vigilia de Oración por la Vida naciente en las Vísperas del primer domingo de Adviento, el Papa Benedicto XVI rezó una especial oración en la que pide a Dios proteger la vida de toda persona en toda circunstancia, proteger a las familias y hacer que en la sociedad se den las condiciones necesarias para recibir bien a los hijos, incluyendo las decisiones de las asambleas legislativas de todo el mundo.

A continuación la oración completa dada a conocer hoy por L’Osservatore Romano:

"Señor Jesús,
que fielmente visitas y colmas con tu Presencia
la Iglesia y la historia de los hombres;
que en el admirable Sacramento de tu Cuerpo y de tu Sangre
nos haces partícipes de la Vida divina
y nos haces pregustar la alegría de la Vida eterna;
te adoramos y te bendecimos.

Postrados ante Ti, fuente y amante de la vida
realmente presente y vivo entre nosotros, te suplicamos.

Despierta en nosotros el respeto por toda vida humana naciente,
haciéndonos capaces de apreciar en el fruto del vientre materno
la admirable obra del Creador,
dispón nuestros corazones a la generosa acogida de todo niño
ante la vida.

Bendice a las familias,
santifica la unión de los esposos,
haz fecundo su amor.

Acompaña con la luz de tu Espíritu
las decisiones de las asambleas legislativas,
para que los pueblos y las naciones reconozcan y respeten
la sacralidad de la vida, de toda vida humana.

Guía la obra de los científicos y médicos,
para que el progreso contribuya al bien integral de la persona
y ninguno padezca supresión e injusticia.

Obsequia caridad creativa a los administradores y economistas,
para que sepan intuir y promover condiciones suficientes
para que las jóvenes familias puedan serenamente abrirse
al nacimiento de nuevos hijos.

Consuela a las parejas de esposos que sufren
a causa de la imposibilidad de tener hijos,
y en tu bondad provee.

Educa a todos a cuidar a niños huérfanos abandonados,
para que puedan experimentar el calor de tu Caridad,
el consuelo de tu Corazón divino.

Con María, tu Madre, la gran creyente,
en cuyo vientre has asumido nuestra naturaleza humana,
esperamos de Ti, nuestro único verdadero Bien y Salvador,
la fuerza de amar y servir a la vida,
en espera de vivir siempre en Ti,
en la comunión de la Santa Trinidad.
Amén".

lunes, 25 de octubre de 2010

Promover a la familia y la educación para combatir la pobreza, exhorta Benedicto XVI

VATICANO, 21 Oct. 10 (ACI).-Al recibir las cartas credenciales del nuevo embajador de Rumania ante la Santa Sede, Bogdan Tataru-Cazaban, el Papa Benedicto XVI señaló esta mañana que este país debe continuar el proceso de reconstrucción luego de la caída del comunismo, priorizando el papel de la familia y la educación para combatir la pobreza y fomentar el respeto a la vida.
"Hace veinte años, Rumania decidió escribir un nuevo capítulo en su historia", sin embargo, agregó el Papa, "tantos años pasados bajo el yugo de una ideología totalitaria dejan cicatrices profundas en la mentalidad, la vida política y económica y en las personas. Después del tiempo de la euforia de la libertad, vuestra nación se ha comprometido con determinación en el proceso de reconstrucción. Su entrada en la Unión Europea marcó también un hito importante en la búsqueda de una verdadera democratización".
Benedicto XVI explicó que "para proseguir esa renovación en profundidad hay que enfrentarse a nuevos retos para evitar que vuestra sociedad se base únicamente en la búsqueda del bienestar y el afán de lucro, consecuencias comprensibles tras un período de más de 40 años de privaciones. Pero hay que conseguir que prevalezca la integridad, la honestidad y la sinceridad. Estas virtudes deben inspirar y orientar a todos los miembros de la sociedad".
Seguidamente el Santo Padre indicó que "Rumania está formada por un mosaico de pueblos. Esta variedad se puede leer como un obstáculo para la unidad nacional, pero también como un enriquecimiento de su identidad y una de sus características. La gestión del legado del comunismo es difícil debido a que favorecía la desintegración de la sociedad y del individuo. Se han oscurecido, de hecho, los valores auténticos en favor de teorías falsas idolatradas por la razón de Estado. Por lo tanto, ahora hay que emprender la difícil tarea de ordenar justamente las cuestiones humanas, haciendo buen uso de la libertad".

"En este proceso de reconstrucción de lazos sociales la familia ocupa el primer lugar. Familia y educación son el punto de partida para combatir la pobreza y contribuir así al respeto de cada persona, al respeto de las minorías, al respeto de la familia y la vida misma. Son el terreno en que ahondan las raíces de los valores éticos básicos y donde crece la vida religiosa".
El Papa habló después de la "larga y rica tradición religiosa" de la nación, "que también se vio herida durante las décadas oscuras". "Algunas de esas heridas están todavía vivas. Por lo tanto, necesitan curarse con medios aceptables por cada comunidad. Conviene, en efecto, reparar las injusticias heredadas del pasado, sin tener miedo de hacer justicia".
"Para ello, sería adecuado afrontar la situación en dos ámbitos: a nivel estatal, mediante la promoción de un diálogo genuino entre el Estado y los diversos responsables religiosos y, en segundo lugar, mediante el fomento de relaciones armoniosas entre las diferentes comunidades religiosas". En este contexto, el Santo Padre se refirió a la nueva Ley de Cultos y a la Comisión Mixta, establecida en 1998, cuyos trabajos "deberían reactivarse".
La Iglesia Católica, dijo el Papa, ve en el diálogo ecuménico "un camino privilegiado para conocer a su hermanos en la fe y construir con ellos el Reino de Dios, respetando la especificidad de cada uno. El testimonio de la fraternidad entre católicos y ortodoxos, en un espíritu de caridad y justicia, debe prevalecer sobre las dificultades y abrir los corazones a la reconciliación". "En este ámbito, han sido numerosos los frutos de la histórica visita efectuada hace una década por Juan Pablo II, la primera en una nación de mayoría ortodoxa. Hay que fortalecer el compromiso de dialogar en la caridad y la verdad y promover iniciativas conjuntas. Ese diálogo no dejará de ser fermento de unidad y armonía, no sólo en su país, sino también en Europa", concluyó el Papa Benedicto.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Ancianos son bendición para sociedad y sólo Dios puede disponer de la vida, recuerda Benedicto XVI

LONDRES, 18 Sep. 10 / 11:27 am (ACI)

En su visita a la St. Peter’s Residence, una casa de reposo para ancianos, el Papa Benedicto XVI explicó que las personas mayores son una bendición para la sociedad y recordó que sólo Dios puede disponer de la vida desde su nacimiento hasta la muerte natural. El Santo Padre también señaló que el sufrimiento que va unido a la enfermedad debe vivirse en unión profunda con Cristo para que éste cobre sentido.

En su discurso el Papa afirmó que gracias a los avances científicos se aprecia entre las personas una mayor longevidad y por ello "un número creciente de ancianos como una bendición para la sociedad. Cada generación puede aprender de la experiencia y la sabiduría de la generación que la precedió. En efecto, la prestación de asistencia a los ancianos se debería considerar no tanto un acto de generosidad, cuanto la satisfacción de una deuda de gratitud".

Tras recordar que la Iglesia promueve un gran respeto hacia los ancianos, Benedicto XVI manifestó que "Dios quiere un verdadero respeto por la dignidad y el valor, la salud y el bienestar de las personas mayores y, a través de sus instituciones caritativas en el Reino Unido y otras partes, la Iglesia desea cumplir el mandato del Señor de respetar la vida, independientemente de su edad o circunstancias".

"Como dije al inicio de mi pontificado: ‘Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario’. La vida es un don único, en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural, y Dios es el único para darla y exigirla".

El Papa se refirió luego a Juan Pablo II, quien en su vejez asumió el sufrió como debe asumirlo todo cristiano, en unión profunda con Cristo, Benedicto XVI manifestó estar entre los ancianos presentes en la St. Peter’s Residence "no sólo como un padre, sino también como un hermano que conoce bien las alegrías y fatigas que llegan con la edad. Nuestros largos años de vida nos ofrecen la oportunidad de apreciar, tanto la belleza del mayor don que Dios nos ha dado, el don de la vida, como la fragilidad del espíritu humano".

"A quienes tenemos muchos años se nos ha dado la maravillosa oportunidad de profundizar en nuestro conocimiento del misterio de Cristo, que se humilló para compartir nuestra humanidad", añadió.

Benedicto XVI dijo luego que "a medida que el curso normal de nuestra vida crece, con frecuencia nuestra capacidad física disminuye; con todo, estos momentos bien pueden contarse entre los años espiritualmente más fructíferos de nuestras vidas. Estos años constituyen una oportunidad de recordar en la oración afectuosa a cuantos hemos querido en esta vida, y de poner lo que hemos sido y hecho ante la misericordia y la ternura de Dios. Ciertamente esto será un gran consuelo espiritual y nos permitirá descubrir nuevamente su amor y bondad en todos los días de nuestra vida"

Finalmente el Papa aseguró a los presentes su "oración por todos vosotros, y pido vuestras oraciones por mí. Que Nuestra Señora y su esposo San José intercedan por nuestra felicidad en esta vida y nos obtengan la bendición de un tránsito tranquilo a la venidera".

Al concluir su discurso el Santo Padre saluda y bendice a algunos ancianos, visita a algunos de los enfermos en el primer piso del recinto y firma el Libro