lunes, 1 de noviembre de 2010
jueves, 28 de octubre de 2010
CARTA A MORGADO
SAN JUAN, 25 DE OCTUBRE DE 2010.
SR. PRESIDENTE DEL INADI
DON CLAUDIO MORGADO
Me permito efectuar, sobre estas declaraciones, algunas aclaraciones, que estimo oportunas, , dado que lo que está en juego, es nada más y nada menos que la vida misma:
- el Inadi apoya proyectos que permitirían realizar un aborto entre las 12 y 14 semanas de gestación, porque según Ud., “es una práctica que se hace”: entonces, con la misma lógica, legalicemos el robo, las violaciones, las salideras bancarias, la pornografía infantil, la trata de blancas, el abuso de menores, el consumo de alcohol por menores, etc..etc….porque total, “son prácticas que se hacen”.
- El Inadi apoya proyectos que permitirían realizar un aborto entre las 12 y 14 semanas de gestación, porque según Ud. las que mueren, son mujeres de baja condición social que no pueden pagar clínicas y/o médicos privados como si lo hacen las mujeres de clase media alta: entonces porque mejor no igualamos las condiciones sociales de todas las mujeres, o mejor aún y más rápido todavía, si Ud conoce a esas clínicas privadas que realizan abortos porque no las denuncia, porque en realidad, ahí se están cometiendo delitos.
Al parecer, la actual política poblacional consistiría en disminuir algunos problemas sociales como sea, si es necesario, matando, a los hijos de los pobres.
- El Inadi apoya proyectos que permitirían realizar un aborto entre las 12 y 14 semanas de gestación, porque según Ud., luego de este tiempo, la mujer puede decidir si lo que espera es una persona, y antes, ¿que era?, ¿un objeto de descarte?, ¿un cuerpo extraño que molesta y debe ser expulsado?, o porque sigue la gestación, luego de la semana 14, mágicamente, ¿se convirtió en un ser humano??
- El Inadi apoya proyectos que permitirían realizar un aborto entre las 12 y 14 semanas de gestación, porque se trata de una práctica, que debe ser resuelta a la luz de una norma jurídica, y ¿acaso otras normas jurídicas de carácter superior a una simple ley como lo son la Constitución Nacional, la Declaración de los Derechos Humanos, la Declaración de los Derechos del Niño, Pacto de San José de Costa Rica, no han manifestado ya la irrestricta defensa del ser humano desde la concepción???
- El Inadi apoya proyectos que permitirían realizar un aborto entre las 12 y 14 semanas de gestación, porque según Ud. hay que separar las cuestiones morales y éticas de las jurídicas, como si fuesen puntos distantes en la consideración humana, cuando en realidad lo segundo encuentra su verdadero y justo fundamento, en lo primero, de lo contrario, las leyes serían solo instrumentos legales, pero jamás alcanzarían el valor de lo justo.
- El Inadi apoya proyectos que permitirían realizar un aborto entre las 12 y 14 semanas de gestación, y pide dejar de lado las creencias, porque la verdad está en la norma jurídico, acaso, ¿no se trata de un claro y abierto acto discriminatorio tal actitud a la libertad de creencias religiosas? Que paradoja!! No??
- Ud. dice que el Inadi está integrado por personas de diferentes credos, a mi cuesta creer entonces, que tal apoyo exista, tal como Ud. lo manifiesta, cuando en rigor de verdad cualquier creencia, apoya la defensa de la vida.
- El Inadi, apoya proyectos que permitirían realizar un aborto entre las 12 y 14 semanas de gestación, porque según Ud., es un asunto que es propio de laicos, como si se tratase de una clase descomprometida, vacía de valores, light…yo le recomendaría leer y comprender el concepto del laicado. O ¿acaso tal afirmación deba ser entendida como una compulsa entre creyentes (léase laicos) y no creyentes?
- El Inadi apoya proyectos que permitirían realizar un aborto entre las 12 y 14 semanas de gestación, porque según Ud. el nasciturus no tiene debida identidad todavía, es decir no es persona; en lo personal desconozco su formación académica, pero a la luz de la ciencia genética, la persona nueva existe desde el instante mismo, en que el espermatozoide fecunda al óvulo, quedando formado un nuevo mapa genético, distinto del de su padre y su madre, y es el mismo, desde ese instante y hasta la muerte…luego sus comentarios caen por su propio peso
Y podría seguir…porque hay tanto por decir….
Suena raro hablar de este tema en estos tiempos, cuando tanto se habla de la defensa de los Derechos Humanos, entre ellos el Derecho a la dignidad, a la identidad…y ¿el Derecho a la Vida quien lo defiende?, ¿De quien es la voz de los que no tienen voz?, porque algunos critican y juzgan a los que hicieron desaparecer, torturar, privar de la libertad a tantos argentinos..y luego con las mismas fuerzas defienden el derecho de la mujer a disponer de su cuerpo, y levantan banderas del feminismo, y castigan con la pena de muerte a un inocente, cuando los culpables andan sueltos….!que contradicción!!!…
Hace un tiempo leí unas declaraciones del Profesor Rabinovich, Docente de la UBA, cuando se le preguntaba si el embrión era un ser humano o no. Y él recordaba una anécdota trágicamente risueña y expresaba: “Hablaba el otro día con una persona de Greenpeace y le decía: “lo que yo quisiera es que ustedes le den al embrión humano el reconocimiento de ballena. Yo me conformo con eso, porque ahí sí lo van a proteger y me van a mandar los barquitos de ustedes, y me van a frenar el barco que está con un médico de Greenpeace dentro... el barco de la señora holandesa, el Aurora, como frenan los barcos que faenan ballenas.” Nadie duda que la ballena es ballena desde el embrión y si alguien matara un embrión de ballena Greenpeace diría: ¡qué horror! Tienen razón. Nadie tiene dudas que el embrión de ballena es una ballena. Yo no tengo dudas que el embrión de ser humano es un ser humano”. Me parece obvio tal comentario, ¿a Ud. no?.
Desde hace un tiempo, con mis alumnos adolescentes, casi egresados de su secundaria, vemos y comentamos documentales sobre el aborto; seguramente Ud. los habrá visto también, y ¿sabe algo? todavía me conmuevo al ver sus rostros cuando miran la práctica abortiva; siento sus voces, sus muestras de asco, su repulsión ante la muerte injusta de un ser tan pequeño…y ¿quiere que le diga algo más? en ese momento siento que he sembrado una semilla, que ha de ser fruto, cuando estos jóvenes sean más grandes, y tengan que enfrentarse ante una situación similar, y recuerden lo que han visto y sepan que hacer. Ya están preparados. Saben de qué se trata.
Después de escuchar su declaración televisiva (y luego por Internet, porque suponía que algo había escuchado mal), pensé mucho en sus palabras, y trate de imaginar como habría sido el momento en que su mamá se enteró de que estaba embarazada de Ud., debió ser un momento de gran alegría…no me la imagino pensando “lo que espero no es persona. No, no lo será hasta que nazca.”.
¿Tiene hijos Ud.?, pero seguro tendrá sobrinos, o sus amigos tendrán hijos ¿que piensa Ud, que habrán imaginado dentro del vientre de su mujer embarazada? un proyecto, una cosa, o una persona??. ¿Ud. los escuchó hablar del feto, nasciturus, o embrión que esperan….?
Esto es lo mismo Sr. Morgado….y no explique lo inexplicable, una vida supera con creces las ideas liberales de Hobbess (Quedan fuera de ellas los temas teológicos: Dios, los ángeles, Lo Eterno, Lo Increado, Lo "Supra-Racional)...y Ud lo sabe, sea fiel, pues, a los principios naturales, esos que son inmutables, no sucumba ante los embates de la relatividad y la posmodernidad.
No espero respuesta personal a todo esto. Solo espero una respuesta digna, a la altura de lo que esta sociedad argentina se merece.
He escrito esto como mujer comprometida, como Abogada, como Docente, como una amante profunda de la Ética de la Vida, como orgullosamente co-autora del libro “Bioética para jóvenes”, cuya lectura le recomiendo, pero sobre todo lo he hecho como Mamá de una hermosa niña de trece años, quien es mi razón de vivir, y como Mamá de dos ángeles que naturalmente decidieron abandonar el vientre que los acunaba, y a quienes en ciertos momentos, añoro abrazar.
Porque sentí la vida, y di vida…porque sentí el dolor de la pérdida de dos hijos, de doce semanas de gestación, creo tener el derecho de opinar y defender la vida, y exigir que los funcionarios de turno lo hagan Y por eso lo hago. Y por eso lo exijo
PD. ¿Se dio cuenta de algo Sr. Morgado? en ninguna parte de mi extenso escrito he mencionado la palabra Dios. Y ha sido intencional, porque, desde hace un tiempo a esta parte, a la Iglesia o a los Grupos Católicos se los agravia en forma permanente. Y esto ¿no es discriminar también??. Ud. ¿hace algo al respecto? Porque yo no escuché nada.
Quiero que sepa, sin embargo, que nada de todo lo que aquí escrito está, lo hubiese logrado sin el auxilio de la Luz del Señor, a quien le imploró siga poniendo su Mirada de Misericordia en este bendito país, para que Ud., y todos y cada uno de los funcionarios trabajen, trabajen y trabajen para lograr el Bien de todos, que creo yo, no comienza en quitar, en excluir o en matar a nadie, porque no somos imprescindibles pero ninguno nos sobra.
lunes, 25 de octubre de 2010
Promover a la familia y la educación para combatir la pobreza, exhorta Benedicto XVI
VATICANO, 21 Oct. 10 (ACI).-Al recibir las cartas credenciales del nuevo embajador de Rumania ante la Santa Sede, Bogdan Tataru-Cazaban, el Papa Benedicto XVI señaló esta mañana que este país debe continuar el proceso de reconstrucción luego de la caída del comunismo, priorizando el papel de la familia y la educación para combatir la pobreza y fomentar el respeto a la vida.
"Hace veinte años, Rumania decidió escribir un nuevo capítulo en su historia", sin embargo, agregó el Papa, "tantos años pasados bajo el yugo de una ideología totalitaria dejan cicatrices profundas en la mentalidad, la vida política y económica y en las personas. Después del tiempo de la euforia de la libertad, vuestra nación se ha comprometido con determinación en el proceso de reconstrucción. Su entrada en la Unión Europea marcó también un hito importante en la búsqueda de una verdadera democratización".
Benedicto XVI explicó que "para proseguir esa renovación en profundidad hay que enfrentarse a nuevos retos para evitar que vuestra sociedad se base únicamente en la búsqueda del bienestar y el afán de lucro, consecuencias comprensibles tras un período de más de 40 años de privaciones. Pero hay que conseguir que prevalezca la integridad, la honestidad y la sinceridad. Estas virtudes deben inspirar y orientar a todos los miembros de la sociedad".
Seguidamente el Santo Padre indicó que "Rumania está formada por un mosaico de pueblos. Esta variedad se puede leer como un obstáculo para la unidad nacional, pero también como un enriquecimiento de su identidad y una de sus características. La gestión del legado del comunismo es difícil debido a que favorecía la desintegración de la sociedad y del individuo. Se han oscurecido, de hecho, los valores auténticos en favor de teorías falsas idolatradas por la razón de Estado. Por lo tanto, ahora hay que emprender la difícil tarea de ordenar justamente las cuestiones humanas, haciendo buen uso de la libertad".
"En este proceso de reconstrucción de lazos sociales la familia ocupa el primer lugar. Familia y educación son el punto de partida para combatir la pobreza y contribuir así al respeto de cada persona, al respeto de las minorías, al respeto de la familia y la vida misma. Son el terreno en que ahondan las raíces de los valores éticos básicos y donde crece la vida religiosa".
El Papa habló después de la "larga y rica tradición religiosa" de la nación, "que también se vio herida durante las décadas oscuras". "Algunas de esas heridas están todavía vivas. Por lo tanto, necesitan curarse con medios aceptables por cada comunidad. Conviene, en efecto, reparar las injusticias heredadas del pasado, sin tener miedo de hacer justicia".
"Para ello, sería adecuado afrontar la situación en dos ámbitos: a nivel estatal, mediante la promoción de un diálogo genuino entre el Estado y los diversos responsables religiosos y, en segundo lugar, mediante el fomento de relaciones armoniosas entre las diferentes comunidades religiosas". En este contexto, el Santo Padre se refirió a la nueva Ley de Cultos y a la Comisión Mixta, establecida en 1998, cuyos trabajos "deberían reactivarse".
La Iglesia Católica, dijo el Papa, ve en el diálogo ecuménico "un camino privilegiado para conocer a su hermanos en la fe y construir con ellos el Reino de Dios, respetando la especificidad de cada uno. El testimonio de la fraternidad entre católicos y ortodoxos, en un espíritu de caridad y justicia, debe prevalecer sobre las dificultades y abrir los corazones a la reconciliación". "En este ámbito, han sido numerosos los frutos de la histórica visita efectuada hace una década por Juan Pablo II, la primera en una nación de mayoría ortodoxa. Hay que fortalecer el compromiso de dialogar en la caridad y la verdad y promover iniciativas conjuntas. Ese diálogo no dejará de ser fermento de unidad y armonía, no sólo en su país, sino también en Europa", concluyó el Papa Benedicto.
"Hace veinte años, Rumania decidió escribir un nuevo capítulo en su historia", sin embargo, agregó el Papa, "tantos años pasados bajo el yugo de una ideología totalitaria dejan cicatrices profundas en la mentalidad, la vida política y económica y en las personas. Después del tiempo de la euforia de la libertad, vuestra nación se ha comprometido con determinación en el proceso de reconstrucción. Su entrada en la Unión Europea marcó también un hito importante en la búsqueda de una verdadera democratización".
Benedicto XVI explicó que "para proseguir esa renovación en profundidad hay que enfrentarse a nuevos retos para evitar que vuestra sociedad se base únicamente en la búsqueda del bienestar y el afán de lucro, consecuencias comprensibles tras un período de más de 40 años de privaciones. Pero hay que conseguir que prevalezca la integridad, la honestidad y la sinceridad. Estas virtudes deben inspirar y orientar a todos los miembros de la sociedad".
Seguidamente el Santo Padre indicó que "Rumania está formada por un mosaico de pueblos. Esta variedad se puede leer como un obstáculo para la unidad nacional, pero también como un enriquecimiento de su identidad y una de sus características. La gestión del legado del comunismo es difícil debido a que favorecía la desintegración de la sociedad y del individuo. Se han oscurecido, de hecho, los valores auténticos en favor de teorías falsas idolatradas por la razón de Estado. Por lo tanto, ahora hay que emprender la difícil tarea de ordenar justamente las cuestiones humanas, haciendo buen uso de la libertad".
"En este proceso de reconstrucción de lazos sociales la familia ocupa el primer lugar. Familia y educación son el punto de partida para combatir la pobreza y contribuir así al respeto de cada persona, al respeto de las minorías, al respeto de la familia y la vida misma. Son el terreno en que ahondan las raíces de los valores éticos básicos y donde crece la vida religiosa".
El Papa habló después de la "larga y rica tradición religiosa" de la nación, "que también se vio herida durante las décadas oscuras". "Algunas de esas heridas están todavía vivas. Por lo tanto, necesitan curarse con medios aceptables por cada comunidad. Conviene, en efecto, reparar las injusticias heredadas del pasado, sin tener miedo de hacer justicia".
"Para ello, sería adecuado afrontar la situación en dos ámbitos: a nivel estatal, mediante la promoción de un diálogo genuino entre el Estado y los diversos responsables religiosos y, en segundo lugar, mediante el fomento de relaciones armoniosas entre las diferentes comunidades religiosas". En este contexto, el Santo Padre se refirió a la nueva Ley de Cultos y a la Comisión Mixta, establecida en 1998, cuyos trabajos "deberían reactivarse".
La Iglesia Católica, dijo el Papa, ve en el diálogo ecuménico "un camino privilegiado para conocer a su hermanos en la fe y construir con ellos el Reino de Dios, respetando la especificidad de cada uno. El testimonio de la fraternidad entre católicos y ortodoxos, en un espíritu de caridad y justicia, debe prevalecer sobre las dificultades y abrir los corazones a la reconciliación". "En este ámbito, han sido numerosos los frutos de la histórica visita efectuada hace una década por Juan Pablo II, la primera en una nación de mayoría ortodoxa. Hay que fortalecer el compromiso de dialogar en la caridad y la verdad y promover iniciativas conjuntas. Ese diálogo no dejará de ser fermento de unidad y armonía, no sólo en su país, sino también en Europa", concluyó el Papa Benedicto.
2011: El Año de la Vida
El Santo Padre ha convocado a una vigilia de oración por la vida naciente, a realizarse el 27 de noviembre al comenzar el tiempo del Adviento, para agradecer al Señor que, con el don total de sí mismo, ha dado sentido y valor a toda vida humana y para invocar su protección sobre cada ser humano llamado a la existencia.
Como afirmamos en el documento "Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad", cuando hablamos del don de la vida, regalo sagrado de Dios a los hombres, "nos referimos a la vida de cada persona en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural1" y en todas sus dimensiones: física, espiritual, familiar, social, política, religiosa, etc.
La persona humana, portadora de vida, es "necesariamente fundamento, causa y fin de todas las instituciones sociales2" y es en este sentido que la Iglesia ha buscado siempre, en su accionar, la promoción de la dignidad de la persona y la protección de los derechos humanos como sustento imprescindible y constitutivo de todo orden social.
Por eso, como pastores y ciudadanos, queremos reafirmar, en este camino del Bicentenario y de modo especial durante el 2011, la necesidad imperiosa de priorizar en nuestra patria el derecho a la vida en todas sus manifestaciones, poniendo especial atención en los niños por nacer, como en nuestros hermanos que crecen en la pobreza y marginalidad.
Estamos convencidos de que no podremos construir una Nación que nos incluya a todos si no prevalece en nuestro proyecto de país el derecho primario de toda persona sin excepción: el derecho a la vida desde la concepción, protegiendo la vida de la madre embarazada, y, potenciando el vínculo madre-hijo a fin de cuidar su calidad de vida hasta la muerte natural. Debemos encontrar caminos para cuidar la vida de la madre y del hijo por nacer, y así, salvar a los dos.
Alentamos, entonces, a todos los argentinos a realizar una opción sincera, madura y comprometida por la vida garantizando la protección de este derecho fundamental sin el cual no podremos edificar el país que anhelamos.
Comisión Ejecutiva
de la Conferencia Episcopal ArgentinaBuenos Aires 14 de octubre de 2010
Como afirmamos en el documento "Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad", cuando hablamos del don de la vida, regalo sagrado de Dios a los hombres, "nos referimos a la vida de cada persona en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural1" y en todas sus dimensiones: física, espiritual, familiar, social, política, religiosa, etc.
La persona humana, portadora de vida, es "necesariamente fundamento, causa y fin de todas las instituciones sociales2" y es en este sentido que la Iglesia ha buscado siempre, en su accionar, la promoción de la dignidad de la persona y la protección de los derechos humanos como sustento imprescindible y constitutivo de todo orden social.
Por eso, como pastores y ciudadanos, queremos reafirmar, en este camino del Bicentenario y de modo especial durante el 2011, la necesidad imperiosa de priorizar en nuestra patria el derecho a la vida en todas sus manifestaciones, poniendo especial atención en los niños por nacer, como en nuestros hermanos que crecen en la pobreza y marginalidad.
Estamos convencidos de que no podremos construir una Nación que nos incluya a todos si no prevalece en nuestro proyecto de país el derecho primario de toda persona sin excepción: el derecho a la vida desde la concepción, protegiendo la vida de la madre embarazada, y, potenciando el vínculo madre-hijo a fin de cuidar su calidad de vida hasta la muerte natural. Debemos encontrar caminos para cuidar la vida de la madre y del hijo por nacer, y así, salvar a los dos.
Alentamos, entonces, a todos los argentinos a realizar una opción sincera, madura y comprometida por la vida garantizando la protección de este derecho fundamental sin el cual no podremos edificar el país que anhelamos.
Comisión Ejecutiva
de la Conferencia Episcopal ArgentinaBuenos Aires 14 de octubre de 2010
martes, 19 de octubre de 2010
lunes, 18 de octubre de 2010
El Episcopado llama a priorizar el derecho a la vida
Buenos Aires, 15 Oct. 10 (AICA)
“Como pastores y ciudadanos, queremos reafirmar, en este camino del Bicentenario y de modo
especial durante el 2011, la necesidad imperiosa de priorizar en nuestra patria el derecho a la vida en todas sus manifestaciones, poniendo especial atención en los niños por nacer, como en nuestros hermanos que crecen en la pobreza y marginalidad”, dice la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina, en una declaración titulada “2011: El Año de la Vida”.
“Estamos convencidos de que no podremos construir una Nación que nos incluya a todos si no prevalece en nuestro proyecto de país el derecho primario de toda persona sin excepción: el derecho a la vida desde la concepción, protegiendo la vida de la madre embarazada, y, potenciando el vínculo madre-hijo a fin de cuidar su calidad de vida hasta la muerte natural. Debemos encontrar caminos para cuidar la vida de la madre y del hijo por nacer, y así, salvar a los dos”, subraya.
Los obispos alientan “a todos los argentinos a realizar una opción sincera, madura y comprometida por la vida garantizando la protección de este derecho fundamental sin el cual no podremos edificar el país que anhelamos”.
Texto de la declaración
El Santo Padre ha convocado a una vigilia de oración por la vida naciente, a realizarse el 27 de noviembre al comenzar el tiempo del Adviento, para agradecer al Señor que, con el don total de sí mismo, ha dado sentido y valor a toda vida humana y para invocar su protección sobre cada ser humano llamado a la existencia.
Como afirmamos en el documento "Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad", cuando hablamos del don de la vida, regalo sagrado de Dios a los hombres, "nos referimos a la vida de cada persona en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural" y en todas sus dimensiones: física, espiritual, familiar, social, política, religiosa, etc.
La persona humana, portadora de vida, es "necesariamente fundamento, causa y fin de todas las instituciones sociales" y es en este sentido que la Iglesia ha buscado siempre, en su accionar, la promoción de la dignidad de la persona y la protección de los derechos humanos como sustento imprescindible y constitutivo de todo orden social.
Por eso, como pastores y ciudadanos, queremos reafirmar, en este camino del Bicentenario y de modo especial durante el 2011, la necesidad imperiosa de priorizar en nuestra patria el derecho a la vida en todas sus manifestaciones, poniendo especial atención en los niños por nacer, como en nuestros hermanos que crecen en la pobreza y marginalidad.
Estamos convencidos de que no podremos construir una Nación que nos incluya a todos si no prevalece en nuestro proyecto de país el derecho primario de toda persona sin excepción: el derecho a la vida desde la concepción, protegiendo la vida de la madre embarazada, y, potenciando el vínculo madre-hijo a fin de cuidar su calidad de vida hasta la muerte natural. Debemos encontrar caminos para cuidar la vida de la madre y del hijo por nacer, y así, salvar a los dos.
Alentamos, entonces, a todos los argentinos a realizar una opción sincera, madura y comprometida por la vida garantizando la protección de este derecho fundamental sin el cual no podremos edificar el país que anhelamos.
especial durante el 2011, la necesidad imperiosa de priorizar en nuestra patria el derecho a la vida en todas sus manifestaciones, poniendo especial atención en los niños por nacer, como en nuestros hermanos que crecen en la pobreza y marginalidad”, dice la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina, en una declaración titulada “2011: El Año de la Vida”.“Estamos convencidos de que no podremos construir una Nación que nos incluya a todos si no prevalece en nuestro proyecto de país el derecho primario de toda persona sin excepción: el derecho a la vida desde la concepción, protegiendo la vida de la madre embarazada, y, potenciando el vínculo madre-hijo a fin de cuidar su calidad de vida hasta la muerte natural. Debemos encontrar caminos para cuidar la vida de la madre y del hijo por nacer, y así, salvar a los dos”, subraya.
Los obispos alientan “a todos los argentinos a realizar una opción sincera, madura y comprometida por la vida garantizando la protección de este derecho fundamental sin el cual no podremos edificar el país que anhelamos”.
Texto de la declaración
El Santo Padre ha convocado a una vigilia de oración por la vida naciente, a realizarse el 27 de noviembre al comenzar el tiempo del Adviento, para agradecer al Señor que, con el don total de sí mismo, ha dado sentido y valor a toda vida humana y para invocar su protección sobre cada ser humano llamado a la existencia.
Como afirmamos en el documento "Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad", cuando hablamos del don de la vida, regalo sagrado de Dios a los hombres, "nos referimos a la vida de cada persona en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural" y en todas sus dimensiones: física, espiritual, familiar, social, política, religiosa, etc.
La persona humana, portadora de vida, es "necesariamente fundamento, causa y fin de todas las instituciones sociales" y es en este sentido que la Iglesia ha buscado siempre, en su accionar, la promoción de la dignidad de la persona y la protección de los derechos humanos como sustento imprescindible y constitutivo de todo orden social.
Por eso, como pastores y ciudadanos, queremos reafirmar, en este camino del Bicentenario y de modo especial durante el 2011, la necesidad imperiosa de priorizar en nuestra patria el derecho a la vida en todas sus manifestaciones, poniendo especial atención en los niños por nacer, como en nuestros hermanos que crecen en la pobreza y marginalidad.
Estamos convencidos de que no podremos construir una Nación que nos incluya a todos si no prevalece en nuestro proyecto de país el derecho primario de toda persona sin excepción: el derecho a la vida desde la concepción, protegiendo la vida de la madre embarazada, y, potenciando el vínculo madre-hijo a fin de cuidar su calidad de vida hasta la muerte natural. Debemos encontrar caminos para cuidar la vida de la madre y del hijo por nacer, y así, salvar a los dos.
Alentamos, entonces, a todos los argentinos a realizar una opción sincera, madura y comprometida por la vida garantizando la protección de este derecho fundamental sin el cual no podremos edificar el país que anhelamos.
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